Anuncios parroquiales

 Me pregunto si alguien lee este blog. 

Me interesa el debate que enfrenta al artista ante el público. ¿Hay artista sin público? ¿El público define el valor del arte, o quizá, la cantidad de público lo hace? ¿Es una obra de arte el poema perdido en los cuadernos, en los textos apilados dentro del espacio digital o en el mismo olvido de su creador o creadora?

Tengo este blog, básicamente, para no olvidar. Quiero ordenar los textos que me he atrevido a escribir en estos años de aparente silencio. Voy a recopilar textos poéticos y narrativos. ¿Será que satura y pierdo lecturas? ¿Será que pasa algo? Quizá no, pero por ahora he releído algunos textos viejos, publicados en el blog de La primera niña, un colectivo poético que mantuvimos durante algunos años con mis compañerxs de universidad. Fueron años maravillosos, marcados por la inocente realidad de creer en algo, así sea en la apatía, la hirviente apatía que nos definió en aquel entonces, cuando, legítimamente, creíamos en el arte y la poesía. Creíamos que escribir podría sostener nuestras vidas. Creíamos que el arte era lo más importante y que podría cambiar nuestras vidas. De cierta manera, lo hizo; o por lo menos la delineó. 

Leer los comentarios que nos hacíamos entre nosotrxs, dentro de ese blog, es conmovedor. Me da ternura recordar el intento de sostener el espacio, sostener nuestras emociones encontradas ante la idea de que alguien más te esté leyendo, y de crear un foro de discusión serio. Incluso es un poco vergonzoso, me da "cringe" leer ciertas entradas, pero no deja de ser válido lo que se hizo, y por eso lo vuelvo a publicar. Nuestros primeros adentramientos en el mundo de la poesía.

Por ahora, nada, un aviso fijado de que iré subiendo textos literarios, pero recordando siempre que si van a las entradas anteriores, encontrarán mis textos periodísticos, que fueron los que motivaron este blog, pero que se han discontinuado, debido a que mi ejercicio periodístico también lo ha hecho. Sin embargo la poesía aún late, quizá es débil su pulso, pero aún corre por mis venas, y pienso avivarlo con ejercicios como este.   

   

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