FANZINES: fotocopias de la contracultura

Fanzines Fotocopias de la contracultura
¿Qué es un fanzine? ¿Quién los hace y por qué? ¿Dónde circulan y qué contienen? ¿Cuál es su historia y su relevancia? Estas respuestas generan una conversación filosófica sobre lo subalterno, pero en breve y tosca descripción: el fanzine es una revista no profesional, autopublicada, de bajo costo y presupuesto, sin fines de lucro y reproducida a través de fotocopias. Sus participantes cuentan con absoluta libertad creativa y no responden a ningún filtro editorial. Estas revistas tienen líneas temáticas amplias, siempre en íntima relación con lo contracultural; pueden ir del cine gore a recetas de cocina cannábica o de poesía queer a ilustración y graffiti. No se paga a sus colaboradorxs, pero quienes participan pueden reproducirlas y venderlas libremente. Lo que se gana con esto es divulgar ideas, sonidos, arte, voces y realidades; es un espacio de dilatada libertad de expresión, donde se encuentra todo lo que el negocio editorial no ve, no quiere ver o de plano rechaza. Documentos de nostalgia, el fanzine en Ecuador Se habla de que el primer fanzinero del país fue el periodista guayaquileño Jaime Orellana, conocido como Pancho Jaime o “la mamá del rock” ecuatoriano, quien publicó clandestinamente, durante la década de 1980 -es decir durante el gobierno de Febres Cordero- su revista Censura, luego llamada Comentarios de Pancho Jaime, en la que hacía una crítica mordaz al gobierno. Esto le costó persecusión, encarcelamiento, tortura y posiblemente su asesinato, pero este tema nunca ha sido escalrecido. Por otro lado, uno de los pioneros en el fanzine artístico y musical ecuatoriano es José Luis Jácome, diseñador y gestor cultural ambateño, que así habla del tema: “El fanzine brinda la posibilidad de crear un universo propio de ideas, conceptos, gráfica. Es un contenedor de sabiduría underground. Sirve para exorcizar ideas, pensamientos y aberraciones personales, en un ejercicio comunicacional desde la auto referencia”. José Luis, editor de la revista Dogma y organizador del Festival FFF de Ambato, tiene un blog llamado Fanzinoteka, donde recopila fanzines locales de las últimas décadas del siglo XX hasta la actualidad. Él mismo hizo uno muy importante para la escena rock de finales del siglo XX: “En el 93 publicaba Cerebro obtuso, lleno de cómics, skate, fotografía y música. Hacíamos reseñas de nuestras bandas (DamagedSkull, Cafeterasub, Funeralescrisalidas, Superkabras). La decisión de hacerlo fue básicamente por la necesidad de indicar nuestro trabajo, tanto en lo musical como en lo referente a expresiones gráficas, cómic e ilustración. Esto detonaría en mi profesión actual como diseñador y editor” La clave filosófica del fanzine es su independencia, son textos publicados bajo la consigna DIY (do it yourself) o HTM (hazlo tú mismo). Su proceso implica un equipo reducido, y generalmente es una persona la que se encarga de seleccionar el tema, recopilar contenido, diseñar y diagramar la revista, hacer algunas ilustraciones, escribir algunos textos y finalmente reproducirlo y repartirlo, sobre todo en el circuito del que surge. Otro fanzinero de cepa es Daniel Pico, artista, músico y ruidista quiteño, miembro de la emblemática banda de punk capitalino N.Ch. Su publicación se llamó Zero Punk, circulaba en la década de 1990, y lo que buscaba era “provocar a gente involucrada con la escena del rock de los años 90. Así que las herramientas eran: mal gusto, absurdo, insultos… todo era acompañado por diseños difíciles de leer. Los formatos eran completamente caóticos, así como su contenido”. Esta intención, que Daniel categoriza como literatura de odio, cumple la función de interpelar a la estética convencional: “al ser el fanzine un material creado por las subculturas tiene sus propios usos y herramientas, que vienen a ser en contra de la cultura impresa oficial” Estos códigos propios quizá no sean abiertos e incluyentes, pero responden a una necesidad legítima de expresión. Los fanzines se hacen por necesidad, tienen un origen insurgente y su función es propagandística, buscan difundir contenido, sobre todo musical, pero también arte y literatura. Cada uno tiene su estilo, contenido y particularidad, hay fanzines sobre música, literatura, comida, política, feminismo, ginecología natural, anarquismo, historia, magia, agroecología, educación, antipsiquiatría, ilustración, cómic y un largo etc. que a veces implica supuestas contradicciones, pues hay publicaciones violentas y pacifistas, anarquistas y de ultraderecha, fanzines acerca del cuidado del cuerpo, de amor al planeta, acerca de educación alternativa y salud, así como de automutilaciones, sadomasoquismo, muerte asistida y misantropía. Todo lo que no entra en la cultura oficial, lo encuentras en un fanzine. Rastreando el origen del fanzine centrado en el movimiento underground del país, existe un consenso al pensar a Contaminación 1 como su ejemplar pionero, hecho por José Luis Terán, pilar en la gestión del subterráneo ecuatoriano. Al respecto, importantes fanzineros como Francisco Castellanos dicen que este es un documento histórico, y así habla de Contaminación: “Yo lo amo porque me cambió la vida para siempre. Ahí encontré toda esa magia del underground y del Hazlo Tu Mismo. Todo fue mágico, leer sobre bandas de los lugares mas imposibles del planeta, descubrir la música más inverosímil, artes y logos de lo más repugnantes y retorcidos, todo a blanco y negro, con ilustraciones súper punk rock, flyers... ese fanzine marcó el cambio de ser un seguidor a ser algo más. A partir de entonces empecé a hacer mis propios fanzines y proyectos musicales”. Donny Macías, uno de los más importantes coleccionistas de música ecuatoriana, que en su página Museo del rock ecuatoriano documenta y recopila la historia nacional de éste género, y que también es fanzinero, autor del Hell Injection Zine, comenta que está de acuerdo en que Contaminación es el primer fanzine de música underground ecuatoriana dedicado 100% al extremo. El blog Fanzines ecuatorianos dice sobre Contaminación que es su cereza del pastel, el zine más preciado de su colección, y así lo describen: “Contaminación fue hecho en 1991 y era como se debe: entrevistas sin editar, cut 'n' paste, tipeado con máquina de escribir y con partes impresas en una impresora matricial. Me imagino que guardaban todo en esos diskettes gigantes de 8 y 5 pulgadas.... Lágrimas corren por nuestra cara. Hay muchas entrevistas: Agathocles, Meat Shits, Impétigo, Chancro Duro, Damaged Skull, Notoken [quizás su primera aparición en un zine], entre otros. Eso y algunos anuncios de trades con distros, fanzines y bandas de todo el mundo” Historias de su historia El fanzine es una publicación diseñada con herramientas precarias: tijeras, pegamento, grapas, máquinas de escribir y fotocopias, que configuran un collage de libre expresión. Surge como interés de fanáticos de la literatura de ciencia ficción, en la década de 1930. El término se forma como acrónimo de fanatic y magazine, y nace como iniciativa de ciertos seguidores de dicho género literario, que intercambiaban opiniones y comentarios al respecto de las novedades editoriales. Estos textos circulaban con el nombre de “fanzines” y pronto serían tomados en cuenta dentro de los Premios Hugo, de literatura de ciencia ficción. El boom del fanzine se da en la década de 1970, cuando los aficionados al cómic vieron en esta forma de publicación una oportunidad para mostrar sus historias personales, en un ejercicio de apropiación y expresión. La creciente fuerza social del fanzine atraería la atención de varias subculturas urbanas relacionadas a la música, como el punk, que para 1977 ya se había consolidado. Un matrimonio antiestético: fanzine y la punk En Inglaterra los integrantes de Sex Pistols obedecen al instinto de su manager Malcom MacLaren, y visten con la propuesta de la tienda Sex y se institucionaliza la (anti)estética e irreverencia de la imagen punk. The Clash, despreocupados de su look, potencian la ideología del género. Al otro lado del Atlántico están The Velvet Underground, quienes interpelan y rechazan a la contracultura de los hippies mediante música y poesía sobre violencia, adicciones, odio y sadomasoquismo, abriendo el chaquiñan para grupos como The Ramones, MC5 o New York Dolls quienes encarnan el sonido típico del punk: pocos acordes, mucha rapidez. Aparecen en estas esquinas del mundo dos fanzines, que hoy se consideran históricos: Punk en Estados Unidos y Sniffin Glue and Other Rock´n´Roll Habits , en Inglaterra. El primero aparece en 1975, cuando su autor, Legs Mcneil quiso difundir el movimiento que estaba ocurriendo en la cantina CBGB, donde aparecían nombres como Patti Smith, Television, Blondie, Talking Heads, por decir unos pocos. Mcneil decide poner en el primer número a The Ramones en la portada, y reseñar a bandas como The Stooges. El segundo nace en julio de 1976 y detalla la movida de la discoteca The Roxy, donde se presentaban agrupaciones como The Clash, Heartbreakers, Siouxsie and the Banshees, UK Subs, Buzzcocks. Al no tener un espacio en la difusión masiva de programas como el de John Peel, su creador, Mark Perry, decide hacer un fanzine inspirado en la banda The Ramones (sí, de nuevo los Ramones) y su canción “Now i wanna sniff some glue”. La historia que relaciona al fanzine con la punk es amplia y continúa siendo una práctica común en el movimiento de todo el mundo, lo que también abrió camino para que otros géneros encuentren en este formato una espacio de expresión, es así que ahora se pueden encontrar fanzines de música extrema, como black metal, grindcore o noise en cualquier país de los 5 continentes. Entre las virtudes del fanzine está la de capturar una escena y una época, dentro de un documento cargado de nostalgia. Si bien no tiene cuidados minuciosos, deja ver, con fidelidad y crudeza, los espacios que retrata. Es un testimonio, y este es su acierto y relevancia en un contexto político e histórico, es una voz, un documento imprescindible para entender a las subculturas que representa. Frente a lo digital, el debate es amplio: ¿va a morir, se consolidará como un objeto coleccionable, pero se dejará de hacer, se transformará dentro de las nuevas tecnologías? ¿Tú qué opinas?

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